jueves, 20 de enero de 2011

Los pies en la tierra



Anoche hubo tormenta.

El ficus del patio yace recostado entre los charcos, como reclamando una nueva maceta que le banque su natural crecimiento y así no caer arrastrado por los vientos arremolidados que pogean sus hojas hasta derribarlo.

Parece descansar.

Imagino las vidas de las personas como las plantas de mi pequeño y nómade jardín. Cientos de sueños humanos plantados en macetas de distintos tamaños, buscando llegar a la tierra del éxito donde estirar sus raices. Mientras los gobiernos van arando la tierra que no toca en partes iguales nunca, muchos estiran sus enredaderas sin límites y la mayoria sufre la poda de sus sueños con la ilusión de que alguna vez el recipiente se rompa, permitiendoles llegar a esas parcelas abonadas para los elegidos.

Levanto la vista y veo los enormes edificios que me rodean, un invernadero de vidas embutidas en paredes que guardan ilusiones, infiernos y cielos. En esta jungla de cemento el ecosistema funciona y sus enredaderas de historias forman su jardín de especies variadas.

Cada uno nace y germina con sueños e ideales y según donde le toque recibir los rayos del sol de la suerte, depende de cada uno como va estirando sus ramas en esta biosfera de vidas que de a poco se va olvidando que todos formamos al mismo bosque y merecemos la misma lluvia.

En este mundo de individualismos donde cada uno cuida de su parcela y si puede le hace sombra a los que intentan crecer desde el suelo, nos vamos quedando aislados sin darnos cuenta que cuando el viento sople no habrá nadie que nos sostenga para volver a brotar a pesar de las caídas.

Somos parte de un todo… (y no nos damos cuenta).



(Dedicado a mi madre en su cumpleaños y a su amor por las plantas)

11 comentarios:

Tanta Belleza Inútil dijo...

Me encanto este blog!
Mucho arte.


Qué tengas un lindo día!
Nos leemos,
Saludos

Andrés dijo...

A cuidar la parcela..
Saludos

Mario Albarracín dijo...

Saludos amigos y gracias por la visita!

Horacio dijo...

Excelente entrada, te felicito. Primera vez que paso por acá. Saludos desde Neuquén.

Mario Albarracín dijo...

Muchas gracias Horacio. Bienvenido.

Reyes Rodriguez Vicent dijo...

Me encanta el texto que acompaña al significativo acto de pintar. Haces un simbolismo de una gran riqueza. Es cierto que la vida es esa lucha por crecer y lo peor es el individualismo en el que nos empeñamos en vivirla...
Un saludo. Reyes

Valebé dijo...

Es que los ficus son bastante atrevidos... les das la mano y te agarran el codo. Una vez que lo dejes que ponga sus raíces en la tierra, sin maceta, te levanta todo lo que tiene alrededor. Yo me quedé con un garage lleno de accidentes geográficos culpa de un ficus. Por eso ahora mi mamá tiene uno en una maceta. Y con cada tormenta también se cae... pero con tal de que no se lleve toda la casa, preferimos levantarlo a cada rato.

Psicologa con problemas dijo...

incluso podemos germinar varias veces en una misma vida!

saludos!

TucuMALA

Mario Albarracín dijo...

Si! Es que los árboles muchas veces se parecen a las personas y aveces escuchan mejor.

Tucu: Muuuchas veces es necesario germinar para crecer.

Saludos y gracias por pasar.

psicoisapecat dijo...

Preciosa prosa Mario.
Una reflexión lindísima sobre la vida y realidades sociales en las que nos movemos.
Me alegra sentirte en este tu bello y entrañable espacio.
Recibe un fuerte abrazo.
Isabel

Mario Albarracín dijo...

ASi es Isabel, la realidad en metáforas muchas veces es más simple de entender.

Un abrazo. Mario.