viernes, 6 de noviembre de 2009

Pintar hasta que duela



Buscar espacios de tiempo para pintar es casi una ilusión cuántica. El cansancio diario de ganarse el pan con el sudor del cerebro agota las fuerzas mentales y físicas. Como los animales de un zoológico, uno lleva la selva por dentro.

La noche trae calma.

A mis espaldas suben los duendes que habitan mis silencios. El cansancio es como una caída inesperada, como un golpe de sombras. En este camino acelerado de la vida, pisar el freno precipita un choque en cadena de responsabilidades y futuros inmediatos que me hacen mirar los retrovisores de la angustia muy seguido.

Parar. Respirar.

Suelto de mis hombros los morrales de mil pasados que como jinetes fantasmas cabalgan en mis arterias, buscando en los rincones instalar sus campamentos de memorias y sitiar cualquier avance personal. Peregrino avanzo sin miedos hacia el lienzo nocturno que me espera. Mudo, pálido, cómplice.

El alma extiende sus alas, lo imaginario rodea el aire. El mundo, los mundos han quedado muy atrás. La noche embarazada de minutos congelados por cada pincelada, me recuerda con dolores físicos que mi espalda tiene límites humanos.

Sigo.

Cual Ulises atado al mástil de su barco, avanzo en la tela escuchando el canto de las sirenas que nadan en los líquidos colores de mi mesita de pinturas. La imagen, misteriosa empieza a tomar posesión de su territorio conquistado. Los balcones de mis parpados son visitados por suicidas gotas lagrimales que anarquistas saltan al ver como las emociones que me acompañaron durante el día, acaban de tomar forma y color.

12 comentarios:

Michelle Durán dijo...

Yo podría besarte por eso que acabé de leer. Hombre , ¡eres puro arte! Dios, o quien sea que comande los cielos, fue muy generoso contigo al dotarte de tanto talento. Pintas, y como si fuese poco, describes la experiencia de quitarle la virginal palidez a un lienzo con el nivel de los grandes escritores.
¿Sabes qué ?
Un aplauso por eso .
Este blog seguirá siendo uno de mis favoritos por mucho, mucho tiempo.

psicoisapecat dijo...

Precioso relato, Mario. Muy emotivo, sentido; sólo con un objetivo, dejar testimonio de lo que es la vida de un arista, así como el esfuerzo que conyeva concluir metas propuestas y sueños anhelados.
Un fuerte abrazo.
Isabel

Mario Albarracín dijo...

Muchas gracias Michelle.Que lindo que el Arte te emocione tanto como a mi.

Isabel. Asi es esta vida, se trata de resistir con el alma y nunca darse por vencido.

Psicologa con problemas dijo...

yo tambien te apaludo MARIO es hermosso que el hombre pueda apasionarse tanto por lo qu ehace, gran ejemplo de esto.-

TucuMALA

Mario Albarracín dijo...

Hola Tucu.

Un aplauso de Psicologa... no es poca cosa.

Voy a guardarlo junto al beso de Michelle en mi frasco de vidrio donde recopilo mis bocetos. Gracias, como siempre.

Magda dijo...

Te comprendo perfectament cuando dices que el agotamiento del día a veces impide pintar, incluso en los días en que no se trabaja ocurre ya que arrastramos el cansancio de los otros días... y aun así pintamos, exteriorizando lo que llevamos dentro.

También hasta que duela, las manos a veces duelen o los hombros pues no te das cuenta y para conseguir aquella linea concreta o aquella mezcla estás tensando multitud de músculos... y las manos frías y siempre sucias, o de colores...

Pero sin dejar de pintar.

Yo te entiendo.

pamm dijo...

No solo pintas fenomenal, también trasmites algo y te dire... extraño el óleo como no tienes una idea... mis respetoss Mario...

Ivana Saptié dijo...

Holaaaa señor "hartista". :)

Dejando mis saludos!

Mario Albarracín dijo...

Saludos Ivana. Gracias por la visita.

Valebé dijo...

He vuelto, artista. Así digo siempre, pero termino desapareciendo otra vez. En fin, ni yo sé dónde vivo. He mutado. He cambiado. Mucho ha mejorado. Y por acá, sigue encantándome lo que encuentro a mi paso tan lleno de colores y de letras que salen de esa mente de artista.

Fernando dijo...

A vivir héroe! Lo felicito! Como diría un “amigo”, gracias por el fuego.

Mario Albarracín dijo...

Gracais Fernando por la visita.

Saludos!!