viernes, 6 de noviembre de 2009

Pintar hasta que duela



Buscar espacios de tiempo para pintar es casi una ilusión cuántica. El cansancio diario de ganarse el pan con el sudor del cerebro agota las fuerzas mentales y físicas. Como los animales de un zoológico, uno lleva la selva por dentro.

La noche trae calma.

A mis espaldas suben los duendes que habitan mis silencios. El cansancio es como una caída inesperada, como un golpe de sombras. En este camino acelerado de la vida, pisar el freno precipita un choque en cadena de responsabilidades y futuros inmediatos que me hacen mirar los retrovisores de la angustia muy seguido.

Parar. Respirar.

Suelto de mis hombros los morrales de mil pasados que como jinetes fantasmas cabalgan en mis arterias, buscando en los rincones instalar sus campamentos de memorias y sitiar cualquier avance personal. Peregrino avanzo sin miedos hacia el lienzo nocturno que me espera. Mudo, pálido, cómplice.

El alma extiende sus alas, lo imaginario rodea el aire. El mundo, los mundos han quedado muy atrás. La noche embarazada de minutos congelados por cada pincelada, me recuerda con dolores físicos que mi espalda tiene límites humanos.

Sigo.

Cual Ulises atado al mástil de su barco, avanzo en la tela escuchando el canto de las sirenas que nadan en los líquidos colores de mi mesita de pinturas. La imagen, misteriosa empieza a tomar posesión de su territorio conquistado. Los balcones de mis parpados son visitados por suicidas gotas lagrimales que anarquistas saltan al ver como las emociones que me acompañaron durante el día, acaban de tomar forma y color.

viernes, 16 de octubre de 2009

100 DIAS



Mis pinceles estiran sus piernas.

Paso la palma de mi mano como sobrevolando las latas que los contienen, este vuelo rasante los acaricia como pequeños cachorros que sienten la pertenencia.

Cien días han pasado desde que toque la última tela.

Acostumbrarme a un nuevo lugar es casi una misa de réquiem, la falta de espacio físico y temporal en mi nuevo universo se ha vuelto una barrera invisible en mi camino artístico. He dejado el frente de batalla entre mis sueños y fantasmas para ocupar un lugar menos concurrido de otras vidas. Sin embargo nunca deje de pintar en mi interior, he caminado cada metro mezclando colores, trazando lineales garabatos en el aire polvoriento de mis calles.

Los dedos ya se han conectado al pincel que he seleccionado entre los elegidos. Duro destino le espera.

Cortar el silencioso mar blanco del lienzo es comparable a un salto al vacío. Miedo, angustia, soledad, esperanza, nervios, memoria. Las líneas que imaginé en el aire mientras caminaba, hoy se amontonan en las puertas de mi cabeza para salir a recorrer este territorio sin mapas, sin límites.

No busco ninguna colina para mirar mis alcances, dejo al pincel interpretar su baile umbilical y sanguíneo. La música me acompaña y los aromas de la comida cruzan desde la cocina de mi casa para traerme de nuevo a la realidad del hogar, los dedos, cual lobos en jauría, vuelven a su delgada tranquilidad. Aun tiemblan.

La tela, como un patio de campo que acaba de recibir las lágrimas milagrosas de una tormenta esperada, reposa del ataque como una mujer vistiendo su mejor vestido.

La obra está terminada (he vuelto a pintar).



"Argamonte" (Acrílico)

lunes, 28 de septiembre de 2009

Del cañaveral a una isla



Vivo en una provincia mediterránea, el mar está a 1.300 Km. Los vientos que recorren mis calles son apresados por una cadena montañosa que da inicio a la precordillera de los Andes, un territorio con paisajes húmedos y también paisajes humanos.

El paisaje humano más destacado es “el abismo” entre ricos y pobres. Los destinos ocupan las mismas pistas, pero las metas son diferentes, unos buscan sobrevivir y los otros por no perder su status. “Cascadas” de piernas alineadas en las veredas esperan que los bancos abran las canillas que riegan con planes de asistencia la tan valorada “Paz social”. Estas limosnas administradas políticamente, mantienen un caldo social en su punto justo. Mientras las manadas pasten tranquilas, no les interesará avanzar por mejores pasturas y las estampidas revolucionarias estarán controladas como un reloj. Puro Síndrome de Estocolmo.



En medio de esta selva, la cultura artística se abre paso como una enredadera, busca la luz en medio de la escasez de riego. Muchas especies anidan en las ramas de árboles cada vez más altos de alcanzar. Los artistas forman pequeñas manadas y comparten sus biomas unos con otros reciclando público para subsistir. Las manadas populares y masivas, no se acercan a las lagunas culturales que sólo parecen atraer público calificado.

Y existimos otros cóndores solitarios, que vivimos sobrevolando estos paisajes sin que nadie nos vea. Las bandadas no nos atraen, la observación es nuestra costumbre. Abrimos las alas para mostrar nuestros vuelos interiores alguna vez, en algún lugar.

Lugares



Hace unos años, llegaron por mi casa dos tucumanos interesados en mis obras para iniciar la ruta del Arte tucumano por Asia.

Estos mercaderes de ilusiones, decidieron emprender en viaje con varias de mis obras y de otros artistas de la provincia. Un mercado desconocido los esperaba y la esperanza de abrir el camino para mostrar obras “Tucumanas” del otro lado del mundo.

Hoy, mis obras están exponiéndose en Galerie Dauphin de Singapur, algo que hace unos años jamás hubiese imaginado desde aquí, desde mi Tucumán, mi habitat natural y solitario.



Gracias Sol y Gabriel, por su trabajo en Malasia y Singapur.

viernes, 28 de agosto de 2009

Ratos Buenos



Está lloviendo paz. ¡Qué temas viejos
reviven en las noches de verano!...
Se queja una guitarra allá a lo lejos
y mi vecina hace reír al piano.

Escucho, fumo y bebo en tanto el fino
teclado da otra vez su sinfonía:
el cigarro, la música y el vino
familiar, generosa trilogía...

...¡Tengo unas ganas de vivir la riente
vida de placidez que me rodea!
Y por eso quizás, inútilmente,
en el cerebro un cisne me aletea...

¡Qué bien se está cuando el ensueño, en una
tranquila plenitud, se ve tan vago!...
¡Oh, quién pudiera diluir la luna
y beberla en la copa, trago a trago!

Todo viene apacible del olvido
en una caridad de cosas bellas,
así como si Dios, arrepentido,
se hubiese puesto a regalar estrellas.

¡Qué agradable quietud! ¡Y qué sereno
el ambiente, al que empiezo a acostumbrarme,
sin un solo recuerdo, malo o bueno,
que, importuno, se acerque a conturbarme!

Y me siento feliz, porque hoy tampoco
ha soñado imposibles mi cabeza;
en el fondo del vaso, poco a poco,
se ha dormido, borracha, la tristeza...

(Evaristo Carriego)

Ilustración:
Detalle de Clodomiro / Acrilico

viernes, 14 de agosto de 2009

Rincones



Pintar es un ritual interior. Todo ocurre desde los profundos sitios baldíos del corazón hasta la más mínima arteria que transporta ese tinte rojo y torrentoso que recorre cada centímetro del cuerpo y se acumula en los dedos de la mano, dando paso al peligroso primer trazo que cargado de temor se vuelve verdugo de la inmaculada tela que claudica ante su colorido verdugo.

Intento vencer la falta de espacio que mis realidades me imponen, dibujo interiormente mientras camino, mientras espero el sueño por la noche, mientras los fantasmas de mi memoria juegan con mis pinceles y espero un momento tranquilo para abrir el corral de mis emociones…

Ese rejunte de imágenes que mis ojos interiores fueron recolectando por donde muchos pasan sin mirar, hoy son una estampida sin redes buscando anidar en el lienzo para ser parte mágica y latente de “un hecho estético”.


Estados de ánimo

Unas veces me siento
como pobre colina
y otras como montaña
de cumbres repetidas.

Unas veces me siento
como un acantilado
y en otras como un cielo
azul pero lejano.

A veces uno es
manantial entre rocas
y otras veces un árbol
con las últimas hojas.
Pero hoy me siento apenas
como laguna insomne
con un embarcadero
ya sin embarcaciones
una laguna verde
inmóvil y paciente
conforme con sus algas
sus musgos y sus peces,
sereno en mi confianza
confiando en que una tarde
te acerques y te mires,
te mires al mirarme.


(Mario Benedetti)

martes, 21 de julio de 2009

Lengua de tinta



El Padre José María de la Torre, era un cura distinto. Un español tosco y de gran altura, que además de dar misa y convertir confesiones de niños en graciosas charlas de amigos, también era montañista y deportista.

Tenía una perrita de mal genio llamada “Dorita”, dueña de un agudo ladrido repetitivo que recorría todas las mañanas las interminables escaleras del inmenso edificio. Recuerdo haber visto alguna vez al padre José María interpretando la lengua de los perros: “Dorita!... no digas malas palabras” cuando la perra peleaba con el viejo perro del jardinero.

Pero hablar con los perros y escalar los Alpes no era la única virtud de este cura.

“Dibujaba”.

Sentado frente a un estudio poblado de decenas de niños que alternaban sus ejercicios de matemáticas y latín con revisiones solapadas de sus tobillos machacados por un intenso partido de fútbol del que solo el sol de la siesta había sido testigo… Sentado, dibujaba.

El almidonado silencio, sólo se interrumpía cuando la guillotina de su tos cortaba el aire del salón. Alguna vez nos contó que le habían operado mal sus amígdalas y desde ese día la tos se había convertido en su sombra sonora.

Si Dios tenía un Plan para mi, creo que esta fue una etapa inicial. A los doce años cuando la vida parecía llegar a un precipicio inesperado y las vacas flacas decidieron pastar en nuestro patio, de pronto tuve la mejor educación gratis y un maestro del dibujo, que aunque yo no mostraba interés alguno por ser un artista, se ocupaba de mostrarme las diferentes corrientes del Arte y sus técnicas. Muy pocas veces le preste la atención que merecía, sin embargo me enseño mucho.

EL TREN DE LOS DIBUJOS



Una vez el Padre José María me contó que emprendió un viaje para llegar a unas montañas en Europa, quería escalar y conquistar un pico más en su lista. Para llegar al lugar debía cruzar Alemania en tren. El sólo hablaba español, pero la barrera idiomática no le impediría llegar hasta su destino.

El tren emprendió su serpenteante camino.

Entre los asientos iban muchos niños que le hablaban sin que el pudiera entender nada, de pronto sus dedos de dibujante le abrieron las puertas de la comunicación. Tomó su libreta, un lápiz y comenzó a charlar dibujando, los niños dibujaron también sus preguntas y sus respuestas, de pronto millones de años de evolución lingüística pegaron un salto a sus orígenes para llenar el vagón de dibujos.

Desde ese día, este cura dibujante caminó por muchas calles rompiendo las barreras de la lengua, haciendo caminos con lápices y plumas, manteniendo viva la expresión más pura del Arte de los hombres: El Dibujo.



Cueva de Lascaux (Francia)

Ilustración tren: Jon Mikel / www.cowboyorange.com

Dedicado a mis maestros y compañeros
del Seminario Menor San José - 1984 Tucumán

miércoles, 8 de julio de 2009

Mano Suelta



Es un hecho que el dibujo es anterior a la palabra, desde la antigüedad el dibujo formó parte de la expresión “muda” del hombre, desde las cavernas hasta la capilla sixtina el dibujo siempre ocupó importancia didáctica, mágica y hasta espiritual en la vida humana, antes que se escribiera la Biblia y sobre todo hasta que aprendieron a leer los futuros cristianos, los artistas de la imagen hicieron su aporte visual para mostrar las hogueras del infierno a los temerosos.

Los niños antes de aprender a hablar dibujan, con tanta libertad que hasta las paredes sufren sus estallidos creativos, pueden volar con un lápiz sin necesidad de explicaciones “conceptuales” y mucho menos terrenales. El niño conquista superficies con sus líneas, sin los límites invisibles que un artista maduro lleva impuestos en sus expresiones. El artista adulto se envuelve en preocupaciones de estilo, mercado, modas y cuantas barreras invisibles se le crucen en el camino del Arte, pierde y arriesga cuando su memoria comienza a deshacerse de sus sensaciones infantiles y la técnica lo acecha a robarle eso que los niños derrochan a borbotones: “La Libertad”.


"Desde la tribuna" (Samuel / 7 años)


“El dibujo es la disciplina más honesta de las artes plásticas… es bueno o es malo” (S. Dalí)

viernes, 12 de junio de 2009

Cuando las pasiones se hacen Arte…



Cruzar la galería del antiguo edificio afrancesado construido en 1905 que alberga un gran patrimonio artístico no es una casualidad. Que un cartel rojo con una figura de trazos sueltos, con la frase “allá atrás” llame nuestra atención hacia la sala del fondo tampoco. Más bien diría, es causalidad pura.

Causalidad cuya consecuencia es una invitación concreta a conocer los rincones más vastos de la creatividad, de la imaginación inquieta que parece dibujar las pasiones. Ese espacio de la memoria y los anhelos, “allá atrás” en lo profundo del ser, donde las emociones buscan convertirse en realidad. Y en la obra de Mario Albarracín las pasiones y emociones permanecen fieles al arte mismo.



En sus obras, la inspiración es puesta en lo cotidiano sin transcripciones naturalistas sino como un código de sutiles signos que nacen desde un proceso exigente pero de libres modos expresivos. Todas sus inquietudes se traducen en dibujos y pinturas que se muestran como apariciones ondulantes en desdoblamientos imposibles, complementados por una absoluta coherencia cromática que establece el orden al caos de los trazos iniciales.

En un mundo mundano y mercantilizado, donde el arte parece responder cada vez más a fórmulas que han acaparado la razón de ser de la creación artística, este joven artista rescata el sentir en el arte. Un arte lleno de sutilezas y alusiones donde lo más llamativo es la presencia de una visión profundamente auténtica que pone de manifiesto los motivos de su pintura: una reflexión abstracta sobre su relación emocional con el mundo.



Su obra es el resultado de una catarsis creativa, síntesis entre sus vivencias celosamente guardadas en la memoria, los cuestionamientos existenciales producto de su posición en el mundo y los altibajos vividos en el sinuoso camino del arte. Como dijera Alain, en sus maravillosos ensayos sobre arte, “el hombre no se aproxima a lo bello en un vacío o como hastío de los sentimientos; por lo contrario, demasiado cargado de pasión, viene aquí para aprender a sentir sin morir.”

Cecilia Quinteros Macció
Curadora

lunes, 18 de mayo de 2009

Los Marios



Un 1º de enero del 71, Mario miraba el agua del Paraná mientras las dársenas transpiraban las últimas gotas de los cargadores. El río marrón parecía invitar a su húmedo patio en estas tardes de enero cuando el sol y sus kamikazes rayos se tiran en picada sobre las cabezas. Cual Ulises atado al mástil, Mario parece haber sentido el canto de alguna sirena, algún insensato llamado interior, o sólo el calor y este paisaje tan diferente a su Tucumán lo tentaron a desafiar al gigante de brazos profundos.

Era valiente.

Tal vez estar frente a su futura familia política le obligaba a pagar la dote imaginaria de valor y locura que toda mujer espera de su compañero. Sin pensarlo salto a los brazos hídricos de la fortuna, sin pensarlo. Pero un tucumano de llanuras verdes, de lapachos y naranjales, no conoce de zonas de descargas pluviales y lechos de ríos tramposos, de fantasmales remolinos que abrazan hasta dormirte, hasta robarte el alma.

Era valiente.


Pasaron cinco días hasta que las sirenas imaginarias decidieron dejarlo escapar, sin vida, sin alma.

El 18 de mayo del 72 al medio día, desde los remolinos acuáticos de un vientre la vida se tomaba revancha. Iba a ser la nena que tanto esperaban, la parejita para equilibrar el trono que el primogénito ostentaba desde hacía un año y medio.

Todo estaba listo, “la ropita y las mantitas rosadas anidaban la cunita”.

Pero hace 37 años no había ecografías que develaran el inmediato futuro de la criatura esperada. Un comité de comadres y adivinadoras habían sentenciado mediante extrañas maniobras con agujas suspendidas sobre las manos de la madre que “la niña” llegaba.

- ¡Un varoncito señora! – Dijo el médico.

Mientras las vecinas adivinadoras cerraban sus persianas, los desprevenidos padres miraban en cámara lenta como la sala se llenaba del llanto primario del inesperado invitado a sus vidas.

Siguiendo el protocolo la partera pregunta por el nombre de la criatura… un silencio cruzó el aire como un ángel aleteando su primer vuelo.

- ¡Se llamará Mario! …como su tío. (El valiente).

Seguramente el Paraná en ese momento debió agitar sus aguas al sentir que no pudo tragarse del todo una existencia, un alma, una pertenencia, un recuerdo.

Nacer de nuevo.

Pedro Mario Albarracín jamás pudo alzar en sus brazos a su sobrino, al inesperado, al que no sólo heredaría su nombre, sus sueños… y según dicen sus amigos su forma de ser… “libre”.

2009/// Hoy está haciendo frío en Tucumán, la imagen del caluroso día en el Paraná parece una diapositiva borrosa en mi imaginación, las ausencias revolotean entre llamadas de amigos y familiares, miro al futuro. De pronto el porvenir me parece ese río marrón que tienta con sus lenguas de misterio y meto los dedos en las valijas de mi herencia genética para ser ese Mario que nunca conocí: “El Valiente”.



Otro Mario, universal y eterno.

jueves, 7 de mayo de 2009

(allá atrás)

(Para los que no pudieron ir:
Los textos del catálogo)



Para entender el destino hay que mirar atrás, meter los dedos debajo de la piel de tu propia vida, intentar volver a sentir tu historia.

Cuando era un niño muy pequeño tenía muchos sueños que lejos estaban de ser un pintor. Dibujaba cohetes con carbón en la calle porque quería llegar a las estrellas como los astronautas, luego el rocío y los camiones cañeros que rompían el nocturno silencio raleño se encargaban de borrar su efímero vuelo. Tiempo después iba a darme cuenta que salir de un pueblo para estudiar y buscar tu futuro era tan difícil como llegar a la luna. Imagino que llegar a la luna alguna vez debe haber sido solo un sueño.

La vida me llevó por caminos muy alejados al Arte, con realidades diferentes a las de mis sueños, pero siempre hubo personas que mantenían mis dibujos jugando en los rincones de mi crecimiento. En algún lugar deben andar mis libros de Julio Verne, mis gordos diccionarios, mis cómics, mis exámenes de matemáticas con sus problemas totalmente ilustrados que nunca logré recuperar de mi profesora y primer coleccionista.



Quizás pasaron muchas cosas en mi vida que no atrajeron mi atención, pero pasaban para que yo crezca, para que aprenda. Cuántos kilómetros habrá recorrido mi cuerpo y mi cabeza mientras viajaba a buscar mi porvenir. Cuántas personas al azar se cruzaron en mi vida formando mi educación, cuántos errores cometí para saber que la experiencia es sabiduría, cuántas veces me pensé vencido y me di cuenta que en este mundo se muere y se nace muchas veces.

Una sucesión de inevitables acontecimientos, sutiles energías y personas irremplazables, forman parte de lo que hoy muestro, mi técnica es un collage de vidas ajenas que forman mi universo y ocupan los rincones de mi propia vida. Un resultado alquimista.



Me acompañaron siempre en mis aventuras, un caballero de la mancha, un gaucho de nombre Martín y un soñador que se llamaba Ernesto. Su espíritu y sus valores me demostraron que yo solo no era nadie y que el hombre se forma de tesoros inmateriales que debe adquirir durante toda su vida y devolverlos para hacerlos eternos.

Hoy cuando pinto, siento las mismas sensaciones que tenía cuando niño, me invaden muchas emociones que seguramente salen de mi alma para conectarse a mi mano, las imágenes asoman desde mi interior como un tesoro bien escondido, de pronto la tela parece el patio más grande donde volver a jugar libremente.

Si no hubiese vivido cada momento que viví, tal vez mi obra sería distinta, quizás el destino me hizo tomar el camino más largo, para un niño que no soñaba ser artista. Nació artista.


Camila y Samuel cerrando la muestra con música

martes, 28 de abril de 2009

Mal de amores



Este acrílico que emerge contrastante en la tela, fue la primera venta de la muestra, seguida de una larga lista de desilusionados compradores que llegaron tarde a la lucha.

Tal vez su abrumadora palidez, su fuerza, su simpleza de trazos o su monocromática tristeza, llegaron a invadir el alma de tantos interesados.

martes, 14 de abril de 2009

ZAMBA



Pintar la danza es algo serio, sobre todo cuando se conoce ese misterioso universo por dentro, cuando el corazón toma el ritmo y la sangre pone la quinta marcha en cada paso. La zamba tiene esa mezcla de tierra y vuelo, de amor y soledad.

Mejor doy paso a un poeta:

Fuego y cenizas al aire
destino de flor cortada
fusión del alma y la carne
en una promesa alada

Preñadas presas tus ojos
rebosantes de distancia
cuerpos llamando al pecado
del áspid y la manzana
danza madura de sexo
bajo la comba estrellada
que exhala olores primarios
es la zamba... zamba... zamba

Pablo Raúl Trullenque

miércoles, 8 de abril de 2009

LA QUEMA

El sábado 4 pinté desde la mañana a la noche, quería sumar una obra más que venía comiéndome el alma desde hace mucho.

8:00 AM, la familia duerme, los pinceles se despiertan. En medio del grupo de obras embaladas que esperan el viaje al museo del día siguiente abro lugar para un último suspiro de mis manos. Samuel se despierta, se dispone a ser espectador de la experiencia, toma su cuadernito y se lanza en su mundo de dragones y caballeros mientras su manito zurda destella veloces estocadas de libertad sobre las hojas. Lo interrumpo un par de veces para usar sus puñitos como modelo en mi dibujo, él se presta motivado a participar de la obra como si fuera lo más natural en su vida.

Cuando la obra empieza a revelarse entre las pinceladas, intento recuperar las imágenes que guardo en mi memoria cuando tenía la edad de mi hijo y partía con mi hermano entre los surcos de caña de azúcar en busca de mis tíos, que estaban desde la madrugada con sus machetes cortando y apilando la caña, seguramente a mis 6 años y mi mínima estatura las cañas se convertían en gigantes, mis tíos en caballeros armados y toda la zafra tucumana en una gran batalla. De pronto un paralelismo atemporal entre los dibujos de mi hijo y mis recuerdos felices me hacen sentir un niño mientras pinto. Siento emoción y agradezco tener esas imágenes intactas.



LA QUEMA – Obra terminada

Mientras el acrílico se seca en la tela, pienso en tantas personas que ya no habitan los surcos y las colonias que rodeaban a los cargaderos, y como la cosecha se ha tecnificado para dar lugar a enormes tolvas que cargan la caña triturada por modernas cosechadoras. Ese mar verde que conocí cuando niño ya no existe, los incendios programados que contaminan nuestro cielo son la forma más rentable de cosechar y al mismo tiempo la desaparición de los peladores y duendes que habitaron mi infancia y que hoy cuando acabo de inaugurar mi nueva muestra “Homenajeo” para hacerlos eternos.

SALA LLENA




Inauguramos el martes 7 y pueden visitar la muestra hasta el 26 de abril.

jueves, 2 de abril de 2009

Viaje gráfico



Ser un dibujante autodidacta es como emprender un “viaje a dedo” (de aventón) , uno viaja sin apuros y va subiendo a vidas móviles amigables. La metáfora opuesta sería abordar un paquete de viaje “académico”, placentero también… pero distinto.

El viaje por los cielos del conocimiento institucionalizado es un trayecto más que recomendable para el viajero de grandes aspiraciones, todo el equipaje esta preparado de antemano para subirse al avión que lo llevará a recorrer los campos del Arte. El viaje incluye un minucioso vuelo por todas las disciplinas coordinado por azafatas que indican al pasajero por cual ventanilla debe mirar y por cual puerta está la salida al cielo de los artistas.

No es lo mismo mapa y territorio

El viajero autodidacta buscará el mismo horizonte, aunque la travesía será distinta, ya que no cuenta con un itinerario previamente estudiado y mucho menos con los guías capacitados para orientarlo, solo lo mueve su “Amor al Arte” y el idilio nómade por aprender de mundos que admira. En un avión seguramente llegarás antes, pero te perderás el aroma del aire del camino, el viento en la cara y las encrucijadas que todo camino tiene.

Así este mochilero de las técnicas será sorprendido por la noche muchas veces en la ruta de los estilos, buscando a fuerza de errores y miedos ese sendero que le llene el alma para sentirse libre y seguro de cada paso que va dando.

Terminada una etapa del viaje, el mochilero se dispone a mostrar todo lo aprendido y los horizontes que le esperan para seguir viajando entre pinceles y colores.

Diario de viaje: Desde el martes 7 al 26 de abril, Museo Timoteo Navarro, Tucumán.


Un poco de Rock... para el camino

martes, 24 de febrero de 2009

ON AIR



Esta noche no he puesto música para pintar, talvez porque el Soul o el Tango me transportan y pierdo el pulso del pincel. Así es que decidí escuchar radio de forma atmosférica mientras me doy cuenta que mi reserva de acrílicos está descendiendo de forma inversamente proporcional a mis ganas de pintar.

En la radio están hablando de alcoholismo y drogas, mi atención es rasante, jamás entendí a las personas que hablan a la radio para opinar y arreglar los problemas en el aire. Seguramente son personas muy solas y eso me anima a acompañarlos aunque sea escuchando mientras abro el frasco del rojo. A esta altura mis manos ya recibieron las primeras esquirlas de pintura y parecen las manos de un cirujano que acaba de abrir un corazón. Elegir el pincel adecuado puede ser un trámite delicado, pero confiado en mi temperamental intuición decreto la dictadora aparición de la espátula, ella devora su apetitosa carga de material y se dispone a atacar el lienzo sin importarle invadir un dibujo que lleva varias horas de caricias. La bomba de la imaginación siempre está por estallar, y hay que cortar el cable correcto.

En la radio habla un alcohólico recuperado.

El tío habla con las ruinas de su mundo en las manos, mientras que las mías se alzan con su carga de color a punto de cruzar esta pequeña galaxia de cien centímetros para grabar este impulso en un solo trazo.

Se ha terminado el tiempo en la radio para las víctimas del faso y el alcohol y ahora habla una astróloga. De un salto me encuentro escuchando las influencias de Saturno en los signos. Elijo escapar y pelo el CD de Jimmy Hendrix, un buen blues viene bien para firmar la obra recién terminada. Presiono “power” en el amplificador y apago todos los sonidos… la magia de Jimmy y la realidad .

jueves, 12 de febrero de 2009

Tanguíneo



Una vez mientras miraba a un amigo tocar magistralmente su bandoneon, llegué a imaginar puras puñaladas entre sus manos y el fueye que lastimosamente respiraba esas notas que sólo el Tango puede lograr. Imagine el baile, imagine parejas entre las arrugas del instrumento... pude ver bailar mis manos cuando estuve frente a la tela y conectarlas con la visceral mágia que esconde esta música.

Pasional (Fragmento)

No sabrás, nunca sabrás
lo que es morir mil veces de ansiedad.
No podrás, nunca entender
lo que es amar y enloquecer.

Te quiero siempre así, estas clavada en mi
como una puñal en la carne.
Y ardiente y pasional, temblando de ansiedad
quiero en tus brazos morir.



Ruben Juarez

viernes, 6 de febrero de 2009

Energía



Comenzamos a remar este año, aunque ya abrí las esclusas de los proyectos en los finales del año pasado y con horizontes muy alentadores.

Termine el año pasado con la gran noticia de haber sido seleccionado para exponer en el Museo más grande y más hermoso de Tucumán en este 2009. Todavía no se la fecha, solo se que voy a “colgar” mis dibujos y liberarlos del claustro purgatorio que mi apartamento les depara.

Estos días de “freno mental”, también llamadas “vacaciones”, puse un poco de orden entre bocetos y dibujos antiguos que termine arrojando a la basura, aunque solo eran ensayos de mi juventud cuando apuntaba mis velas hacia los vientos de la ilusión de la técnica. Duele un poco tirarlos, así que no los rompí, solo los saque a la calle enrollados esperando que algún cartonero con alma de coleccionista los salvara de mi falta de espacio. Efectivamente, cuando llegó el ruidoso camión de la basura, los dibujos ya no estaban… ahora son un misterio más de los muchos que me acechan.

Así como salieron los viejos bocetos por el drenaje de mis intereses mediatos, también ingresaron a mi pequeño universo (físico) un prolijo e inmaculado grupo de bastidores que por decisión familiar reemplazaron a cualquier salida vacacional, convirtiendo la próxima muestra en un “Objetivo Primario Absoluto”. Claro que no soy un pintor de horarios y sistemas como para alinear estas telas en la cinta transportadora de mis ideas y comenzar a producir obras por que si. Me presiona un poco la idea de una inversión tan grande de nuestros ahorros y miro los bastidores como si fueran unos “moáis” que me observan mientras los planetas de mi inspiración comienzan a alinearse.

Cuando la tormenta comienza a formarse

Mi forma de atacar la tela es una mezcla de sutiles pero irrevocables emociones… sensaciones y recuerdos que arrastro desde niño, y que sumado a mis alegrías, tristezas, esperanzas y sueños actuales, forman una energía interna muy parecida a la formación de las tormentas de este Norte Argentino, un viento con aroma a tierra mojada que llega muy anticipadamente al aguacero, anunciando la inminente y húmeda caricia de Dios.

Aun no puedo entender a los artistas que pintan sistemáticamente a diario, yo particularmente no puedo sentarme frente a la tela y pintar por pintar, creo que necesito de esa tormenta dentro mio, ese rayo que conecte mi cielo con mi tierra.