domingo, 20 de julio de 2008

Chan... Chan!



Final de tango, final de una obra que he disfrutado mucho haciendola. Acompañado de buenas músicas entre las que destaco mi CD "Endemoniado" de Esteban Morgado, gran compañía para trazar pinceladas milongueras que se adueñan de la tela que pasa a ser una improvisada pista de baile para mis bailarines pinceles compadritos.

(Foto: Camichi)

viernes, 18 de julio de 2008

El hecho estético

Aquella podría ser una mañana más como otra cualquiera. Un sujeto entra en la estación de Metro, va vestido con un pantalón vaquero, una camiseta barata y se sitúa cerca de la entrada... extrae un violín de la caja y comienza a tocar con entusiasmo para toda la gente que pasa por allí, es la hora punta de la mañana.
Durante los 45 minutos que estuvo tocando el violín, fue prácticamente ignorado por todos los pasajeros del Metro.



Nadie sabía, que ese músico, era precisamente Joshua Bell, uno de los mejores violinistas del mundo, ejecutando sin parar las piezas musicales más consagradas de la historia, con un instrumento muy especial, un violín Stradivarius, estimado en un valor de más de 3 millones de dólares.
Unos días antes, Bell, había tocado en La Sinfónica de Boston, donde los mejores lugares para el concierto costaban la bagatela de 1000 dólares la entrada.
Esta experiencia que ha sido grabada en vídeo, muestra a hombres y mujeres que caminan muy rápido, cada uno haciendo una cosa, pero todos indiferentes al sonido del violín...la iniciativa fue realizada por el Diario The Washington Post, con la finalidad de lanzar un debate sobre el valor del arte, y de su contexto.
LA CONCLUSIÓN: Estamos acostumbrados a dar valor a las cosas cuando están en un determinado contexto. En este caso, Bell, era una obra de arte en sí mismo, pero fuera de contexto, un artefacto de lujo sin la etiqueta de la marca.

Nota: Tiene 41 años de edad. Al retirarse de tocar en el metro tenía en su funda sobre el piso 32 dólares.

(Gracias Huguito por la nota)

Comparaciones criollas



Aterrizando sobre está idea en un terreno más nuestro, puedo observar que estas manifestaciones de imposición de "la verdad del gusto" que se ven en Tucumán también se alejan del Arte, o por lo menos de la avenida central de una estética con identidad. Desde "mi" percepción personal puedo ver un panorama muy poco feliz en cuanto a la difusión del Arte en Tucumán, no existe un camino hacia la popularización del mismo, creo que los difusores y entendidos del tema carecen de didáctica a la hora de generar un público nuevo y amante del Arte, están más preocupados en que las muestras y acciones artísticas muten hacia una identidad que no es nuestra. Tucumán no es Buenos Aires. Así podemos caminar por inauguraciones llenas de artistas que van a ver a otros artistas, un hecho algo paradójico y casí burlón de una sociedad cada vez más alejada de los museos y salas.

viernes, 4 de julio de 2008

Vuelo sin orillas



Ya no existía nada,
la nada estaba ausente;
ni oscuridad, ni lumbre,
-ni unas manos celestes-
ni vida, ni destino,
ni misterio, ni muerte;
pero seguía volando,
desesperadamente.


"Vuelo sin orillas" Oliverio Girondo
(Fragmento)