miércoles, 12 de marzo de 2008

Cuando las minorías son mayoría

Patrimonio Cultural



En estos días húmedos de este marzo tucumano mientras leo el diario “on line”, pienso cuantas personas leerán el diario como yo en estas tierras, mi pensamiento cuantitativo no es solamente una curiosidad, es un deseo de integración, un anhelo espiritual de compartir realidades.

Afuera sigue lloviendo, creo que esta lluvia solo cae así aquí, en Tucumán, los cerros detienen las corrientes húmedas del este y riegan todo este bendito valle convirtiendo nuestras tierras en lo que ya conocemos como el Jardín de la República. Deberíamos declarar a esta lluvia tucumana “Patrimonio Cultural”, y a ver quien se anima a venderla. Justamente leo en el diario que el viernes esta misma lluvia estuvo presente en una nueva marcha en contra de la venta del Patrimonio Arquitectónico de la Provincia.

Vienen a mi las palabras de alguien que me dice que a las marchas va mucha “gente bien”, imagino que en referencia al nivel intelectual de los participantes, de pronto he pasado de lo cuantitativo a lo cualitativo. ¿Las marchas tendrán categoría o control de calidad?



El mate exorciza un humito bailarín que despliega su coreografía entre la escenografía que le brinda el vidrio mojado por la lluvia, continuo leyendo la nota de las marchas.

“Comenzamos siendo cincuenta y hoy somos más de dos mil”, vuelvo a lo cuantitativo, y como los números importan cuando de noticias se trata, cómo todo cuenta a la hora de defender una verdad, y si de verdad hablamos, en una ciudad de cientos de miles, dos mil no es nada, son “La Minoría”. Vuelvo a lo cualitativo, hasta hace unos años las minorías en los discursos políticos eran los que no tenían acceso a la educación y al trabajo digno, si lo pienso cuantitativamente, hoy son “La Mayoría”. De pronto me viene a la mente Kandinsky y la cuestión de la forma, de cómo los elementos externos se relacionan con los elementos internos y pienso en nuestro patrimonio y en lo que realmente hoy existe en el interior de estos edificios. Centrándome en el casco céntrico veo algunos muy importantes y hermosos estéticamente. Rentas, de una arquitectura maravillosa y fuerte, por las mañanas brilla por el sol, por dentro está lleno de mostradores que enjaulan a los recaudadores de impuestos y un séquito de policías poco atléticos que ordenan las colas de contribuyentes que para nada sienten que este sea un paseo cultural por nuestro patrimonio, creo que si en esta esquina se midiera la energía negativa podríamos demoler todo el edificio con mala onda. En el ex Banco provincia hay más oficinas públicas que trabajan a puertas cerradas, o sea que el edificio es un gran container de empleados públicos. También frente a la plaza hay una exquisita construcción de estilo colonial que antes creo era un hotel y que hoy son las oficinas del SI.PRO.SA., que pensaría Kandinsky de la relación entre exterior e interior, en mi caso, yo pienso que paradójicamente el que puso el SI.PRO.SA allí es un enfermo.



Siguiendo con Kandinsky, busco analizar lo de las Mayorías y Minorías de la sociedad tucumana.

Existe una realidad que podríamos llamar “Figurativa” y otra “Abstracta”, la figurativa es la que podemos ver por televisión en el noticiero oficial que transmite inauguraciones de obras y entrega de pensiones hasta en trasnoche y fines de semana. La realidad abstracta son las mismas noticias pero desenfocadas, cuando las cámaras se apagan, metemos los dedos debajo de la piel de la realidad y sentiremos un interior distinto ante la misma imagen, gente que no tiene nada, sonrisas sin dientes a las cámaras del limosnero que los hace rehenes de su sistema de poder. Gente, que ya no es “Gente bien”, que no le importa que un edificio se venda al mejor postor, jóvenes que no reciben una educación que los prepare para la universidad y se ven obligados a pagar para prepararse, cuando la educación media debería garantizarles aunque sea capacidad de estudio, aprender a pensar antes de aprender a marchar.



Existe un patrimonio intangible que no está hecho con ladrillos ni logotipos oficiales, es la cultura interior de las personas, la educación, lo que ningún administrador de turno podría vender y que actualmente está más en ruinas. Si marcháramos por la igualdad de esta sociedad seguramente la marcha cuantitativamente mayor y cualitativamente más justa.

Hoy el Gobernador decidió derogar la Ley que le permitía vender el Patrimonio de todos, de los que lo eligieron y de los que no. Sensato.



Las grandes maravillas del mundo comenzaron con ideas

Creo que las verdaderas marchas deberían ser con ideas, sobre todo en esta provincia donde el libro de quejas no existe, no ir en contra sino más allá de los proyectos oficiales y demostrar que somos una sociedad con participación y decisión.

En Tucumán faltan centros culturales y políticas culturales, que hagan uso de sus recursos para generar espacios y desarrollos para cientos de artistas de todos los ámbitos que trabajan y son también patrimonio vivo tucumano. Es deber del estado que la sociedad los conozca y los defienda. Las grandes capitales del mundo invierten mucho dinero en desarrollo cultural y educación, por eso son “Grandes capitales”.

En esta Provincia nació la Patria y solo tenemos un solo museo de historia, que es la misma Casa Histórica, sobre estas tierras vivieron pueblos originarios que tampoco tienen su lugar para la difusión de sus culturas.

La falta de trabajo, también refleja mano de obra sin preparación y empresas locales poco humanitarias a la hora de hacer contratos, prueba de ello son las cuadras de colas que miles de jóvenes hacen para trabajar en supermercados multinacionales, ya que estas empresas garantizan más legalidad que cualquier empresa tucumana.

Deberíamos tener Escuelas de Oficios para carpinteros, pintores, electricistas, plomeros, jardineros, serían de gran ayuda para mucha mano de obra convertida en limosneros de Planes Sociales que se ríen del Futuro.

SIN EDUCACION NO HAY PROGRESO

Solo un pueblo educado puede mirar al futuro, El Patrimonio Cultural Humano hace rato que fue derribado y nadie a salido a las calles a exigir igualdad de derechos, hoy la distribución del conocimiento es antidemocrática, es un privilegio para pocos y no nos damos cuenta que debemos avanzar todos juntos para poder vivir mejor, es la única forma de defendernos de administradores con poca visión pero con mucho poder.

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