viernes, 14 de diciembre de 2007

Pink Floyd y la Cultura Tucumana



Ayer estuve viendo un concierto de Pink Floyd (PULSE). Increíble. Maravilloso.

Además de mi ya histórica fascinación por esta banda, me pegó mucho el hecho artístico en general, la puesta en escena, las luces, las imágenes y hasta el público. Cada cosa en su lugar, cada detalle pensado.

El desarrollo cultural de un pueblo lo hacen sus generadores, sus artistas, y eso le da identidad y desarrollo.

Existen en Tucumán grandes creadores en todos los ámbitos del arte, pero no existe una administración racional para su crecimiento, es más fácil traer “estrellas” taquilleras (que cobran al día) y llenar teatros y plazas, que invertir en espectáculos propios. Claro que también los artistas locales necesitan comprometerse con su arte y no venderse al mejor postor, haciendo puestas sin ningún tipo de producción de nivel.

Volviendo a Pink Floyd, tengo en la cabeza el disco ANIMALS

En Animals, Roger divide a la raza humana en tres categorías, cada una amerita un título para cada una de las piezas principales del disco.
- Los cerdos: moralistas, santurrones y tiránicos, aunque al final, patéticos.
- Los perros: asesinos, pragmáticos, capaces de despedazar a quien se le interponga para llegar a la cima.
- Las ovejas: reúne a la horda que no piensan ni cuestionan nada, ingenuos soñadores cuya única función en la vida es ser usados y abusados por los perros y los cerdos.



Llega la hora donde cada persona decide el lugar que ocupa e intenta izar las velas de su destino, sea como sea, pero convencido de pertenecer a un universo personal.

Quizas las cosas cambien... "Cuando los chanchos vuelen"

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